Esta colección reinventa el Kintsugi, el arte de reparar cerámicas rotas con oro, volviéndolas aún más valiosas. Esta renovación utiliza el yeso con su pátina rugosa para hacer aparecer pinturas preciosas. Las vetas metálicas, imprevisibles y desiguales, atraviesan los colores mates. El caos se convierte en una joya, tanto zen como relajante.
Estas creaciones combinan yeso y metal en un efecto kintsugi. 4 impresiones panorámicas completan las referencias.